lunes, 16 de mayo de 2016

Intención #3- teoría y práctica
por Sheij Mohammad Abdullah Ansai
Una vez Baal Shem Tov, el fundador de Hasidismo, un gran sabio judío, estaba mirando a un hombre que estaba cruzando un barranco peligroso sobre una cuerda floja.  Algunos de sus seguidores se preguntaron porque su maestro estaba pasando tanto tiempo con una actividad tan “secular”.  Al preguntarle después, él respondió, “¿Qué le da al acróbata la habilidad de hacer eso?  Muchas personas tienen la capacidad mental y física para hacerlo.  Pero una cosa que a ellos les falta: es confianza para hacerlo, basada en práctica repetida y experiencia.  Piénsenlo,” continuó, “cuantos abismos podríamos cruzar si apoyáramos nuestra fe con práctica.”
Un hombre quería ver al Profeta (Muhammad, el Profeta del Islám, la paz sea con él) en un sueño, pero parecía incapaz de tener esa visión.  El Profeta había dicho que si alguien lo veía en un sueño, no sería un sueño normal sino él mismo en realidad.  El hombre que deseaba ésta bendición fue a ver a un maestro implorando su ayuda.  El maestro, un wali (amigo de Dios), dijo, “Hijo mío, este viernes por la noche come mucho pescado salado, haz el salah (la oración ritual del Islam) y ve a dormir sin tomar nada.  Entonces verás.”  El hombre siguió el consejo.  Pasó toda la noche soñando que estaba tomando agua de arroyos, fuentes y manantiales.  Al despertar corrió con el maestro llorando, diciendo que había hecho todo lo que él le sugirió y sólo “soñé agua, agua y más agua.  Todavía estoy muriendo de sed”.  El maestro dijo, “Así que comer pescado salado te dio tanta sed que soñaste con agua toda la noche.  Ahora, debes sentir la misma sed por el mensajero de Dios y entonces verás su faz bendita.”
En el mundo “secular” ese consejo es predicado y practicado por muchos.  ¿Recuerdan un libro famoso, de los más vendidos en todo el mundo, “Piensa y hazte rico”?  El autor, Napoleón Hill dijo, y se convirtió en un eslogan, que hay que tener un deseo ardiente de ser rico y con el poder de la mente, así sería.  Muchos tienen un deseo ardiente de ser ricos pero muy pocos han pensado en lo espiritual.  ¿”…denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios,”? una citación mal interpretada y aplicada.  Las leyes del universo se aplican a todo y en todas las situaciones.  Depende a dónde dirijas tu deseo y que tan fuerte es.
Un estudiante sufí estaba caminando cerca de un precipicio cuando fue atacado por rateros que lo arrojaron por el abismo.  Al ir a una muerte segura, grito, “Allah, Allah” y la mano de su maestro apareció de la nada y lo arrastró a un lugar seguro.  Después de que se sosegó fue con su maestro y preguntó, “¿Por qué nunca me enseñaste eso antes?”  Su sheij (maestro) dijo, “Nunca expresaste tanto deseo.”
¿Si pudieras tener cualquier cosa que quisiera, qué pedirías?  Si pones toda tu atención en eso, si esta cosa se queda tu preocupación principal, el objeto de tus oraciones, el enfoque de todo lo que haces, será tuya.  ¿Qué sería?
Si todavía lees lo que yo escribo y a lo mejor algo más de este índole, ojalá no escogieras un carro de lujo o casa más grande o algo tan predecible como si yo hubiera preguntando a cualquier hombre de la calle.  No obstante su educación religiosa o los hechos científicos, él (el hombre de la calle) cree firmemente en el valor de lo material y, o no ha pensado o ha escogido ignorar lo que ha escuchado sobre una vida eterna u otras dimensiones.  De hecho la idea de Dios o cualquier concepto más allá de lo visible, lo tangible y lo conocido no son más que palabras vacías.  La religión es sólo algo que se hace para complacer a las madres.
Talvez estás pensando, ¿cómo puedo dar todo a mi atención a lo espiritual, hacerlo el enfoque de toda mi vida?  ¿No tengo que comer, no tengo responsabilidades, no necesito lo material?  ¿Debo vivir cómo un monje?
Muchos han hecho eso, renunciar a todo “por Dios” por tener un concepto fuerte del valor de este otro estado posible aquí y después de la muerte.  Y, tenían el deseo suficiente para dejar todo por eso.  Pero a los que hacen eso, les falta algo.  Así que no logran su objetivo no obstante la fuerza de su deseo.
Dos grandes sabios estaban conversando durante un periodo en que uno de ellos estaba enfermo gravemente.  Eran dos de los descendientes del Profeta Muhammad, creo que el quinto y sexto imames (la paz sea con ellos).  El enfermo dijo, “Doy las gracias a Dios por esta enfermedad, sé que todo es una prueba y todo es, a final de cuentas, por nuestro bien”.  El otro dijo, “Doy las gracias a Dios si me enfermo o me hace rico.  Acepto lo uno y lo otro igualmente.”  El otro dándose cuenta de su error, dio las gracias a su pariente por lo que dijo. 
Los que queremos más que un carro y una casa, necesitamos dos cosas para emprender el camino hacia la consciencia elevada: conocimiento y deseo fuerte.  El conocimiento para iniciar se compone de dos partes: un concepto suficientemente grande del objeto, es decir, que tan mejor es “el reino de Dios” o cualquier nombre que quieras poner en ese estado de ser, que el mundo perecedero y temporal, y la manera de llegar a la meta.  A los que renuncian a todo lo material con el objeto de conseguir lo no material, les falta conocimiento completo.  Están rechazando regalos de Dios para complacer a Dios, algo ilógico.
Jesús dijo, “…busquen ante todo el reino de Dios y su justicia, y se les darán además todas estas cosas…”, es decir, si no te preocupas de todas las cosas materiales sino que te concentras en la gran meta, las cosas llegan de todos modos.  El único obstáculo entre nosotros y una vida feliz en todos aspectos, somos nosotros mismos y el obstáculo que ponemos es nada más que una actitud incorrecta, o sea, el obstáculo se origina en la mente.
El deseo fuerte, el deseo ardiente necesario para llegar a la meta, cualquier meta, depende de la primera parte de lo que se compone el conocimiento inicial – el concepto de la meta.  Somos seres humanos y funcionamos así, no hacemos nada si no nos conviene de una forma u otra.  Si no entiendes o crees que existe ese otro nivel o estado de consciencia, otra dimensión o realidad aparte, no vas a tener deseo suficiente para luchar por obtenerla. 
Debes analizar primero por qué estás leyendo cosas de esta naturaleza.  No es común, no mucha gente está interesada en lo espiritual y mucho menos en leer escritos sobre lo mismo más allá de lo normal de su religión.  ¿Cuál es tu motivación?  ¿Qué te impulsa a preguntarte sobre estos asuntos?  ¿Qué quieres?  ¿Qué buscas?  Ya sea curiosidad, estrés o incomodad con la vida, de insatisfacción, enojo, un estado no pacifico, tristeza, una tragedia o una variedad de otras razones, al fin y al cabo, no tienes confianza, a un grado u otro, que el mundo material sea como se ve, sustancialmente, como parece o sea la respuesta para lo que tú necesitas.
¿Qué es lo que abrió tus ojos interiores suficientemente para ver o sospechar lo que no es la respuesta, para dudar sobre este mundo y buscar algo más?  Si meditas en esta pregunta, buscando una respuesta descubrirás una puerta.  Esa puerta se abre a un mundo mucho más grande, más real y más acogedor que este mundo material aparentemente real.
El idioma espiritual de hoy en día es el de la ciencia.  Continuaremos hablando de cómo los términos como alabar a Dios, agradecer a Dios, orar, etc. tienen realidades científicas y como es que este mundo no es para rechazar sino para usarlo en la senda espiritual.  Este mundo es un regalo del Creador idealizado específicamente para nuestra evolución como seres humanos y cada momento es un momento sagrado.

La práctica -
Al final de la parte anterior dice: “El de estar despierto requiere una elección consciente e intencional.  Estar alerta significa más de lo que está pasando en los alrededores; es observarse a uno mismo e intencionalmente esforzándose por cortar las riendas del nafs/ego y sus reacciones violentas a situaciones y condiciones cotidianas de la vida.  Nadie puede llegar a la meta si es controlado por el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia y la avaricia.  Todas las emociones son pesadas, nos atan, nos restringen y nos matan.” Y en esta parte dice: “Continuaremos con como los términos como alabar a Dios, agradecer a Dios, orar, etc. tienen realidades científicas
He dicho muchas veces que este mundo es una ilusión creada para enseñarnos, para una estancia temporal.  Todo parece sólido y real pero científicamente simplemente no es verdad, todo está hecho de átomos que son más espacio que sustancia, tanto que un átomo no se clasifica como sustancia.  Todo lo sustancial está hecho de lo insustancial.  No obstante sabemos que todo es real, por lo menos relativamente – pero de otra forma que es comúnmente entendido.  De la misma forma, hay mucho que no se considera sustancial, tangible o que tiene impacto en nuestras vidas que en realidad son más reales que el mundo que vemos.

“-y Dios recompensará a los que son agradecidos [con Él].” (Sagrado Corán 3:144)
“Y ningún ser humano muere sino con la venia de Dios, en un plazo prefijado.
Y a quien desee la recompensa de esta vida, le daremos parte en ella; y a quien desee la recompensa de la Otra Vida, le daremos parte en ella; y recompensaremos a los que son agradecidos [con Nosotros].” (Sagrado Corán 3:145)
“¿Por qué va Dios a castigaros [por vuestras ofensas pasadas] si sois agradecidos y llegáis a creer --cuando Dios responde siempre al agradecimiento y es omnisciente?” (Sagrado Corán 4:147)
“… así recompensamos a los que son agradecidos.” (Sagrado Corán 54:35)
“Y [recordad] cuando vuestro Señor os anunció: ‘Si sois agradecidos [a Mí], ciertamente, os daré aún más...” (Sagrado Corán 14:7)

Hechos para mantener en mente: Tenemos la capacidad de escoger lo que pensamos y sentimos.  Las emociones negativas son funciones físicas, el resultado de químicos mandados del cerebro al cuerpo.  Los pensamientos son vibraciones tangibles que impactan y/o crean lo material y las situaciones de la vida.  Sensaciones o pensamientos como el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia, la avaricia etc. además de atraer lo mismo a la persona que guarda estos, tienen afectos físicos adversos y también se pueden sentir y reconocer en el cuerpo.  Sensaciones y actitudes como amor, agradecimiento, compasión comprensión, etc., son ondas sagradas reales y tangibles (no son emociones) con que podemos sintonizar y atraer con la mente y así entramos en esas nos envuelven en un ambiente divino. 

“Los de mis siervos que posean conocimiento tienen miedo de Allah.” (Sagrado Corán 35:28)
En este versículo del Corán, Allah significa la Realidad Energética del universo.  Cuando sabemos cómo funcionan las cosas, como la energía mueve y nos afecta tanto positivamente como negativamente, tenemos miedo de las consecuencias de actuar y vivir de forma contraria a ella, queremos vivir en armonía con la Realidad.

Rumi dijo: Preguntaron a Jesús (la paz sea con él), “¿Cuál es la cosa más difícil en este mundo y el próximo?”  Él dijo. “La ira de Dios.”  Ellos le preguntaron, “Y ¿qué puede salvarnos de eso?”  Jesús respondió, “Dominen su propia ira hacia otros.”  Y Rumi continuó, Cuando la mente quiere quejarse, haz lo opuesto – da gracias.  Exagera el asunto a tal grado que encuentres en ti mismo amor a lo que te disgusta.  Fingir agradecimiento es una manera de encontrar a Dios.
Nuestro Maestro Shams dijo, “Quejarse de la creación (la vida) es quejarse contra Dios.”  También dijo, “Odio y ira se esconden en la subconsciencia.  Si ves una chispa (de enojo), salta de ese fuego, extínguelo para que se regrese a la no-existencia de dónde vino.  Si insistes en igualar enojo con enojo y exacerbar el fuego, surgirá cada vez más de tu subconsciencia y será cada vez más difícil extinguir.
¿Ves?  Es pura ciencia.  Cuando los ojos y sentidos internos se desarrollen verás las emociones así como las ondas divinas como el amor, agradecimiento, compasión y comprensión son tangibles y visibles y podemos aprovechar sus poderes por la intensión, por escogerlas y entrar en una ola de bendiciones.   Si no las sientes, finge el amor, el agradecimiento, la compasión y la comprensión con el deseo de que se hagan parte de tu realidad y así serán.
Por otra parte, obsérvate a ti mismo constantemente alerta a las chispas del fuego de enojo, de miedo, de orgullo, de arrogancia y de avaricia.  No hay descanso en el combate contra el nafs, no bajes la guardia.  No dejes tu derecho de escoger.
La Tariqa Sufí Islamica Qadiri-Rifai Ansariyya
mojamadabdula@gmail.com  mohammad.abdullah.18041@facebook.com

sufiansari.com  sufiansariblog.blogspot.mx

martes, 10 de mayo de 2016

El viaje de Moisés y los Israelitas
Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari
“...Yo (YaHVeH, Dios) he descendido para librarlos de la mano de los egipcios y para sacarlos de aquella tierra y llevarlos a una tierra buena y amplia, una tierra de la que fluye leche y miel...” (Éxodo 3:8)
Así habló Dios a los Israelitas a través de Su profeta Moisés (la paz sea con él).  Es la entrega de una tierra – la tierra prometida.  ¿Está hablando de un lugar – Israel?  ¿Has visto fotos de Israel o la “tierra sagrada” en general?  ¿Qué quiere decir, “una tierra de la que fluye leche y miel...”?  Supongo que significa un lugar en donde todo abunda, una tierra rica y fértil que provee todo a la gente.  ¿Israel?  Es pura roca, arena y polvo.  Aunque “la tierra prometida” se ha usado como pretexto para todo tipo de abuso e injusticias y ha sido el lugar de guerras sin fin por siglos, no es, en realidad, el lugar del que Dios habló en la Tora.
Según la historia, los Israelíes pasaron cuarenta años en el desierto buscando esa “tierra prometida”.  A lo largo de los años los historiadores han especulado sobre la trayectoria por las que viajaron Moisés y su gente.  Aparentemente estaban bien perdidos porque una ruta directa de Egipto a Israel se puede cumplir en poco tiempo aun a pie.  ¿Pero cuarenta años?
Mira, los sagrados escritos no son textos de la historia.  Dios trabaja en muchos niveles al mismo tiempo.  No es decir que no existieron Moisés y los Israelíes o que no transcurrieron los sucesos escritos en el Éxodo.  Si sucedió, pero no exactamente como está escrito ni tiene ninguna importancia los detalles materiales.  La tora (los primeros cinco libros del antiguo testamento) es un mapa para los viajeros a un estado de conciencia más alto, una realización de la presencia de Dios dentro de uno mismo y la unificación del individuo con el Supremo.  Cualquiera que lee el antiguo testamento literalmente encontrará un rompecabezas indescifrable obligando al creyente a llegar a conclusiones ilógicas perdiendo por completo el mensaje primordial.
Todos los que estamos en busca de la Realidad y la Verdad somos israelitas.  Egipto es la esclavitud a este mundo, lo material y el error de verlo como la meta en lugar de una etapa en el proceso revolucionario del ser humano.  El viaje por el desierto y todas las pruebas y tribulaciones y también las dudas y fallas de la gente se refieren al trabajo necesario para llegar a la meta, para unirse con la presencia de Dios – designado la Shakinah en Hebreo.  “O acaso creéis que entraréis al Jardín (Paraíso), cuando todavía no os ha sucedido algo similar a lo que les sucedió a aquellos que murieron antes que vosotros.  La angustia y la aflicción les acaecieron y les sacudió violentamente...” (Sagrado Corán 2:214)  Como los seguidores de Moisés, somos una banda de llorones desesperándonos con cada obstáculo que encontramos.  Somos pensadores pequeños con visiones pequeñas.  Somos flojos con poca disposición para trabajar con toda la intensidad necesaria para lograr el gran premio.  Si supieras que tan grande es el premio todo lo demás perdería todo su encanto.  Nada de este mundo vale nada fuera de su valor como el camino a Dios.  En cada momento, en cada segundo, podremos estar con rumbo a Su presencia, experimentándolo y recibiendo Su guía.  Dios no nos prometió algo fácil, “...sea maldita la tierra por tu causa...Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra...” (Génesis 3:17)  Con el sudor de la frente encontraremos el camino.  Con el sudor de la frente saldremos del desierto.  Esta vida no fue diseñada para ser pan comido.  Pero si aceptamos con ecuanimidad las realidades de la lucha continua, llegaremos a la tierra prometida donde todo brilla con la luz divina.  Sin embargo si no luchas, ni buscas, no encontrarás nada, serás la presa en lugar del cazador.
La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com

domingo, 1 de mayo de 2016

La forma y la sin-forma
Por Sheij Mohammad Abdullah Ansari

“De Allah son el oriente y el occidente; donde quiere que os volváis, allí encontraréis la faz de Allah.” (Sagrado Corán 2:115)

Este ayat (versículo) del Corán obviamente habla de la omnipresencia de Dios, que está es todos lados todo el tiempo.  En realidad, esa interpretación se puede entender aún más profundamente si consideras que el mundo o universo entero es una manifestación de Allah.  Así que, la esencia de toda la existencia es Dios.  Cuando uno llega a un nivel de desarrollo lo único que ve es a Allah.  Pero hay otra manera de interpretar este ayat.
La palabra que es traducido como ‘faz’ o ’cara’ es wajh en árabe.  Wajh, además de significar ‘cara’ también significa ‘intensión, semejanza, principio, manera, propósito, significado,’ entre otras cosas.  Podemos entender con eso que el mundo es la manera en que Dios guía al ser humano para su evolución del estado incompleto en que entramos a este mundo a un estado rumbo a la perfección contemplado por Dios.  Siendo Dios la esencia de todo, La “faz” de Dios es parte de Su esencia, ver eso es verlo a Él.  La Realidad está oculta por una fachada puesta por los egos del hombre y distorsionado aún más por una percepción pintada por el ego, sus deseos y miedos.  Quitar esa fachada y ver su realidad es llegar a la iluminación.
Para lograr lo arriba mencionado Dios no nos ha dejado sin guía.  Además de los escritos sagrados y maestros que aparecen para los que tienen una ansiedad de conocer la Verdad y que están listos, Dios ha salpicado el mundo con señales para guiarnos.  El Corán está lleno de ayats (nota que la traducción literal de ‘ayat’ es ‘señal’ aunque se refiere al versículo) que señalan los maravillosos aspectos del mundo como  la noche y día, la lluvia, el mar y toda la manera en que la naturaleza nos mantiene, para instarnos a creer en Dios y apreciar Su bondad.  Hay otras señales que el mundo y la vida aportan para los que están en la senda o que tienen fuertes deseos de conocer a Dios y hacer lo correcto.
En el gran marco de las cosas, todo es parte de Dios y Su plan, en nuestro segmento de esa gran realidad existe una dualidad necesaria.  Aunque en realidad no hay mal y bien sino fuerzas opuestas que interactúan para crear la materialidad y ese campo de entrenamiento llamado el universo, aquí tenemos que ver y distinguir entre lo bueno y lo malo como parte de nuestro proceso de desarrollo.  De igual manera, aunque a final de cuentas, todo es Allah, para nosotros es necesario diferenciar entre Dios y no-Dios.  Esta que vemos como forma (no-Dios) y sin-forma (Dios).  El mundo es una manifestación de Allah, la esencia de todo se origina de Dios, o más bien, es Dios o hecho de Su esencia.  Su exterior es una creación del ser humano.  Para ver y conocer a Dios hay que ver más allá de la forma, el exterior.
Mi Sheij siempre dice, “Enfoque en Allah”.  ¿Qué significa enfocar?  Por una parte, un sufí siempre tiene en mente (a lo mejor de su habilidad) Dios.  Es como un anhela incansable, una ansiedad al fondo que no permite la persona bajar la guardia por mucho tiempo.  El sufí está en todo momento buscando o asociando todo con Dios (por asociar quiero decir buscando a Dios o una conexión espiritual en todo lo que toca o hace).  Enfocar significa saber que las reglas de Allah, encontradas en los escritos sagrados, son una manera de encajar con Dios o armonizarse con el Universo y por eso está vigilando a sí mismo, checando su conducta y sus reacciones emocionales haciendo elecciones entre lo que es correcto y lo que no lo es.
Otra manera de ver el concepto de ‘enfocar en Allah’ es reconocer como es que el pensar en Dios y/o más efectivamente, al usar sus nombres sagrados para llamarLo, se hace cambios internos así como para sintonizar el cuerpo físico a la frecuencia divina y con eso cambiar el estado de conciencia.  Orar o pedir ayuda de Dios se entiende comúnmente como si Dios fuera una persona, un anciano con una barba larga como está pintado por algunas artistas.  Este concepto de Dios garantiza resultados mínimos o nulos.  Lo que realmente pasa al llamar a Dios con un concepto grande y sin-forma, es sintonizar las frecuencias del cuerpo físico, que es, en realidad, como un radio receptor que tiene un alcance universal, con la ayuda de Dios que está constantemente lista para ser utilizada por nosotros seres humanos.
Como hemos hablado, el concepto que mantenemos de Dios abre o cierra nuestro mundo al abrir o cerrar receptores en el cerebro.  No importa que la mente, la conciencie del corazón espiritual, este conectado con canales a mundos superiores y a la guía divina, si el cerebro físico no está correctamente sintonizado y limpio de alimentación originado del nafs/ego, la guía e información de fuentes divinas no estarán traducidas de forma entendible para la persona.  En este estado, cortado de la mayor parte de los impulsos divinos, el individuo ve el mundo en términos puramente materiales, un mundo pequeño, restringido con posibilidades limitadas.
Este mundo de la persona normal es la forma de lo que hemos designado como ‘no-Dios’.  Este mundo está lleno de ilusiones y engaños.  Es una trampa que atrapa a la gente, encogiendo su mundo y su persona.  En este estado duro y rígido la persona es fácilmente atacada por fuerzas negativas y su vida se convierte en una montaña rusa emocional llena de conflictos y dolor no obstante la cara que muestra al mundo.  En el mejor de los casos esa persona anda por la vida en un estado de sonambulismo, terminando la vida sin desarrollo alguno ni habiendo empezado la tarea que Dios nos a asignado al entrar en esta etapa de nuestra vida eterna.
Es imprescindible que distingamos entre la forma y lo sin-forma.  Sólo así lograremos ‘ver’ a Dios.  Es imprescindible hacer uso del regalo divino del libre albedrío y para hacer eso uno debe estar conciente, alerta en un estado de vigilia constante.  Eso es ‘enfocarse en Allah’.  Concientes de nosotros mismos, escogemos entre acciones correctas e incorrectas y así nos sintonizarnos con las frecuencias positivas que, a su lado, nos trae la guía que nos ayuda seguir en la senda, así como un ciclo virtuoso.
La persona promedio ve el mundo en términos materiales, de formas y a sí mismo de igual manera – su forma, su cuerpo, su imagen-ego, lleno de ideas de quién es y de que va a ser y hacer, su vida es de cosas y sucesos, atrapado en un mundo material condenado de por vida.
La única manera de escapar de esta prisión a la libertad grandiosa y multidimencional es por vaciarse.  Como es arriba mencionado, con la atención enfocada en Allah, en Dios, sintonizado con el Divino, abierto, sin-forma, sin-apego, fluido, flexible.  Como dijo Jesús (la paz sea con él), “Busca el reino de Dios y todo lo demás sigue por añadidura”.  Eso es enfocar en Dios.  El Profeta Mohammad (la paz sea con él) dijo que la lengua del creyente nunca para de pronunciar el nombre de Allah, que quiere decir que su atención e intención se enfocan en Dios y que los más dedicados usan los nombres de Dios, llamandoLo continuamente y así alineándose con el Señor.
La esencia básica de la existencia son los atributos de Allah que nosotros los sufíes dividimos en 99 partes, los 99 nombres de Dios.  Aunque Sus nombres y atributos son infinitos por razones prácticas y por ser mencionados en el Sagrado Corán, los 99 nombres sirvan como método para acercarnos a Él.  En el Génesis Dios dijo que el hombre fue hecho a Su imagen.  Los 99 nombres (atributos) de Allah se encuentran en el hombre/mujer en forma latente y representan esa imagen o aspecto divino del ser humano.  Sólo al activar esta realidad en nosotros podemos realizar nuestro verdadero destino divino.  Nuestra identidad divina no puede existir en el cuerpo lleno de sí mismo, con el ego, el gran YO, la imagen de ser.  Vacíos, Dios nos llena con Él mismo.  Llenos de nosotros mismos nos estancamos y nunca realizamos nuestro potencial.  El Corán dice que en el pecho del ser humano no caben dos corazones.  Escogemos el nafs/ego o a Dios. 

La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya
mojamadabdula@gmail.com    mohammad.abdullah.18041@facebook.com

sufiansariblog.blogspot.mx     sufiansari.com

sábado, 23 de abril de 2016

Intención #2- teoría y práctica
el cuerpo fantasmagórico
por Sheij Mohammad Abdullah Ansai
Además del cuerpo físico, diferentes tradiciones místicas hablan de otros cuerpos.  Hay diferentes versiones o métodos para separar o describir las partes que componen el ser humano.  Tienen clasificaciones como, cuerpo sutil, energético, astral, cuerpo mental o intelectual, etc.  Los yoghis hindúes enseñan cinco cuerpos como vainas o envolturas llamadas koshas.  Todos estamos hablando básicamente de las mismas cosas pero que estamos cortando el pay en diferentas puntos y con diferentes números de rebanadas.  El de separar un total (el ser, que en realidad es inseparable) en partes sirve para enseñar y aclarar ciertas funciones para que aprendamos a controlar, eliminar, limpiar o hacer otras tareas necesarias para nuestra maduración o evolución como seres humanos.
Un cuerpo que no se encuentra en ningún sistema comúnmente conocido, es el cuerpo fantasmagórico.  Su existencia aunque omnipresente en todo el mundo y en toda la gente, no es, en realidad, real.  Es un invento del nafs.  El nafs es el ser o alma terrenal que, en su estado original, es decir su propósito original, era necesario para funcionar en el mundo material.  Todavía sirve para eso, sin embargo, ha crecido más allá de su función y se ha convertido en una entidad dentro de la persona, un organismo o individuo que sobrecarga el ser real.  Es una personalidad falsa, egocéntrica, una fantasía creada. 
Ciertamente has visto niños viendo la televisión, su atención fija en la pantalla.  ¿Dónde está su mente?  Está dentro de la acción imaginándose a sí mismo como uno de los personajes en la actuación.  Les gusta vestirse como y/o fingiéndose ser súper héroes, “Barbi dolls” o pilotos, bomberos, policías, corredores de autos, futbolistas, etc., etc.  El juego es el trabajo de niños, es parte de su desarrollo y aprendizaje.  Pero muy poca gente deja esta etapa infantil.  Casi todo mundo vive en mundos de fantasía.  Todos hemos creado una imagen de ser, una idea de quienes somos y en casi todos los casos es una pura fantasía que nos bloque aprender y experimentar sobre quienes realmente somos y sin saber quienes somos no podemos conocer a Dios.
Un hombre se acercó al gran maestro sufí Bayazid, (nacido alrededor de 780 d.C.) y dijo, “He ayunado y orado por treinta años y no he encontrado la beatitud de que hablas.”  Bayazid contestó, “Si ayunas y oras otros trescientos años no la encontrarás.  “¿Cómo es eso?”, respondió el hombre.  “Tu egolatría actúa como un velo entre tú y Dios”, dijo el sabio.  “Dime la cura”, repuso el hombre con desesperación pero Bayazid le dio las malas noticias, “Es una cura que tú no puedes llevar a cabo”.  El hombre lo presionó sin descanso para que le revelara el secreto.  Al fin el maestro habló, “Ve al peluquero y rapa tu cabeza; quítate toda la ropa excepto el taparrabos.  Cuélgate una bolsa de nueces al cuello.  Ve al mercado y grita, ‘Cualquiera que me de un golpe en la nuca le doy una nuez.’ Entonces ve a la corte y haz lo mismo.”  El hombre respondió, “Yo no puedo hacer eso, dame otro remedio”.  Bayazid dijo, “Ese es el preludio indispensable para la cura, pero como te dije, eres incurable”.
Es más fácil para una persona dejar su fortuna que dejar su imagen de ser, “identidad” o “individualidad”.  Lo chistoso (bueno, es chistoso cuando uno llega a ver la verdad pero más bien triste antes de eso) es que es toda una fantasía inventada por el nafs o ser bajo, así como es el ego.
El chamán Yaqui don Juan Matus se refirió a eso como “importancia personal” y dijo que para descubrir y ver lo desconocido uno debe “borrar su historia personal”, igual como mi maestro Sheij Taner dice que debemos desaparecer.  En la psicología esotérica la llama identificación – nos identificamos con maneras de ser, otras personas y hasta cosas y nos imaginamos ser esas personas y actuamos como  ellas.  La gente compra ropa, carros, pinta su cabello, come y vive de maneras que coincida con su imagen de ser, auto-imagen, su percepción o fantasía inconsciente de quién es.  Recompensa su inseguridad personal con mentiras para aparentar una “importancia personal”.  Todo, por supuesto, sin querer o saber.
No saber, es decir, no estar consciente de eso es lo peor y esa es la condición de casi total del mundo.  Todos negamos que sea la verdad… hasta que empezamos a practicar ejercicios de auto-observación y meditación para aprender a ser objetivos y honestos con nosotros mismos. 
Don Juan dijo, “…Buscar la libertad es el único impulso que conozco.  La libertad de volar al infinito por ahí.  La libertad de disolverse; despegarse; ser como la flama de una vela, la cual, a pesar de ser comparado a la luz de mil millones de estrellas, se queda intacta, porque nunca fingió ser más de lo que es: un mera vela”.
En el Hinduismo la libertad se llama moksha.  Dependiendo de la rama de la religión, el Hinduismo es muy variado en sus creencias, puede significar la libertad del ciclo de nacer y renacer, es decir, la libertad significa para ellos que uno no nace o reencarna de nuevo por haber logrado la realización o iluminación.  O más como otras escuelas místicas, la libertad se crea significa la libertad de la maya (la ilusión de este mundo) y el apego a ello.  Libre del control del mundo, un estado de ver la realidad detrás de la fachada.
Antes de que pueda lograr esta libertad uno tiene que ver que es el apego y el control que tiene el mundo.  Uno tiene que sentir el peso del tirón del mundo y sus cosas.
El ser humano, visto y sentido con los ojos y sentidos interiores, no es fijo ni pesa.  Es libre, fluido, expansivo y conectado a todo el universo.  Con el desarrollo del ego y la personalidad falsa, o sea el cuerpo fantasmagórico, el ser se fija, adquiera peso, se hace rígido, se pierde consciencia de su realidad cósmica y se atará con la maya o ilusión material del mundo.  Sólo con la muerte del ego y la limpieza del nafs puede uno adquirir de nuevo la ligereza y cognición perdida.  No es algo que pasa automáticamente.  Uno tiene que trabajar.  Uno tiene que invertir tiempo.  Si todo viene sin trabajo, si viene a todos automáticamente, ¿cuánto valdría?  El libre albedrío no existiría sin la posibilidad de rechazarlo, cerrar los ojos, cometer errores.  El Sufismo Islámico dice que Allah Dios quiere nuestra sumisión y obediencia, pero voluntariamente.  Como dice el Corán, “No hay coacción en la religión”, debemos escoger libremente.
Debemos escoger trabajar, invertir tiempo en prácticas espirituales como la meditación y la atención.  Las meditaciones de movimientos sagrados y la de la repetición de palabras sagradas, los nombres de Dios (dhikr), de lo cual hablábamos y hablaremos más pronto, son los métodos más eficaces para la elevación del nivel del nafs, el derrumbo del ego y el desarrollo de los sentidos interiores. 
El de estar despierto requiere una elección consciente e intencional – la intensión de que habíamos hablado y como vamos a regresar.  Estar alerta significa más de lo que está pasando en los alrededores; es observarse a uno mismo e intencionalmente esforzándose por cortar las riendas del nafs/ego y sus reacciones violentas a situaciones y condiciones cotidianas de la vida.  Nadie puede llegar a la meta si es controlado por el miedo, el enojo, el orgullo, la arrogancia y la avaricia.  Todas las emociones son pesadas, nos atan, nos restringen y nos matan.  Todas ellas no son reales sino que constituyen parte del cuerpo fantasmagórico.  Ver eso requiere intensión y trabajo.  Si nacieras jorobado no sabrías como te sentirías sin la joroba.  Igual con el cuerpo fantasmagórico, no creerás su pesadez hasta que se te quite.

Continuaremos inshallah.

La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya
mojamadabdula@gmail.com    mohammad.abdullah.18041@facebook.com

sufiansariblog.blogspot.mx     sufiansari.com

lunes, 11 de abril de 2016

Intención #1- teoría y práctica
por Maestro Mohammad Abdullah Ansai
“Si en este mundo de imperfecciones buscamos todo lo bueno y bonito, existe la posibilidad de muchas decepciones.  Pero al mismo tiempo, si seguimos buscándolo, no buscando polvo y suciedad sino oro, lo encontraremos.  Y una vez que empezamos a encontrarlo, encontraremos más y más.  Llega un momento en la vida del buscador de la verdad cuando puede ver algo bueno en el peor hombre en el mundo.  Y cuando ha llegado a este punto, aunque lo bueno sea cubierto con miles de niveles de mal, él tocaría lo bueno, porque busca lo bueno y atrae lo bueno”. – Hazrat Inayat Khan
“Atrae lo bueno”, dijo este gran sufí, atraemos como imanes lo bueno o lo malo.  Parece que alguna gente tiene buena suerte y otra, mala suerte.  ¿O es que hacemos nuestra propia suerte?  Dios es Ar-Rahman y Ar-Rahim, el Compasivo y el Misericordioso.  El primero se refiere a la compasión y bondad que Él reparte sobre todo el mundo a todos igualmente, como Jesús dijo también, que el sol y la lluvia caen igualmente sobre todos.  Ar-Rahim es Su misericordia que va sólo a los que la merecen por su buena conducta.  ¿Entonces atrae la buena suerte por ser un buen chico o por hacer buenas obras?  No es tan sencillo.  Como mencionamos anteriormente, hay mala gente que hacen obras que benefician a mucha gente, o sea, personas que han hecho buenas obras pero que no fueron buena gente.  ¿Atraerían la compasión y misericordia de Dios – más bien, la conducta de cualquier persona provocó los cambios celulares y energéticos necesarios para hacerse un imán de la buena suerte?  Bueno, falta algo.  Falta la intensión correcta y el conocimiento del uso de la mente.  Para ser más preciso y no te engaño, no es realmente el uso de la mente, eso no se hace – eso se aclara cuando la verdadera naturaleza de la mente real o consciencia del corazón es conocido.  La que hace en realidad, es despejar el camino hacia la mente para que tu ser verdadero pueda funcionar.
Cuando uno se hace más consciente de la actividad del cerebro a través de formas de meditación y la práctica de auto-observación, se hace cada vez más obvia la confusión de ideas e impulsos contradictorios que corren constantemente allí.  Esta etapa puede ser tanto incomoda como instructiva.  Pero ahora la persona tiene la oportunidad de tomar decisiones reales, o sea, escoger entre opciones que realmente puede hacer avances beneficiosos para su vida.  La vida esencialmente es escoger entre una opción y otra.  Estamos haciendo elecciones continuamente a cada momento.  Para la persona normal ese proceso no es consciente, todo pasa de forma semi-automática.  Cuanto más despierta está la persona más clara se hace toda la actividad no visible tanto del cerebro y fuerzas internas de la persona como energías y movimientos externos de la persona.  Esa es la verdadera realidad de la vida material – su estructura no visible energética.
En lo que concierne al individuo, todo estriba en elecciones e intenciones. 
En la Parábola del Sembrador, Jesús (la paz sea con él) nos cuenta, “Un agricultor salió a sembrar.  Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino; fue pisoteada, y los pájaros se la comieron.  Otra parte cayó sobre las piedras y, cuando brotó, las plantas se secaron por falta de humedad.  Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer con ella, la ahogaron.  Pero otra parte cayó en buen terreno.  Brotó y produjo una cosecha que proporcionó cien veces más de lo que se había sembrado.”
En la explicación Jesús dijo la semilla es la palabra de Dios y, “Los que están junto al camino oyen, y luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón… Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz…. La semilla que cayó entre los espinos representa a los que oyen, pero según van caminando por la vida, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no maduran.  Pero la semilla que cayó en buen terreno representa a los de corazón noble y bueno, que oyen la palabra, la retienen y, porque perseveran producen una cosecha.”  (Biblia Lucas 8)
En todas las tradiciones se dice que el universo fue creado por la palabra.  ¿Qué significa eso?  Una vibración, también representada por una luz, igualmente una vibración.  La palabra que cayó sobre diferentes calidades de tierra, el camino, las piedras, entre los espinos y en el buen terreno, es la energía vibratoria divina, Ar-Rahman y Ar-Rahim, la Bondad de Dios y somos la tierra con diferentes grados de receptividad.
Es importante notar en este punto algo sumamente importante: Jesús, como todos los profetas y maestros místicos, explicó mucho acerca de la naturaleza no sólo de la vida sino de nosotros seres humanos.  ¿Por qué explicaría acerca de algo si no pudiéramos cambiar y corregirnos?  Eso es exactamente lo que nos han dicho – que hay diferentes estados o niveles de ser y que podemos elegir entre ellos – tenemos libre albedrío, podemos hacer elecciones – tenemos la posibilidad de alcanzar altas niveles de consciencia.  Son decisiones e intensiones que tomamos.  Cada momento podemos decidir a dónde vamos.
Se dice que la mente es poderosa y crea nuestra vida.  Como hemos hablado, tenemos tres mentes.  El cerebro es un órgano físico donde están los pensamientos, las imágenes, las resonancias vibratorias y los químicos los que manda a través del cuerpo produciendo las emociones, sensaciones y la consciencia física.  Pero ninguna de esas cosas se origina en el cerebro.  El cerebro recibe sus instrucciones o del nafs/ego o de la mente real.
La “suerte”, es una cuestión de la receptividad de la tierra (la persona) sobre la que cae la energía divina.  Si somos absorbentes, buen terreno, absorbemos y retenemos la palabra (las buenas vibraciones) que se manifiestan tanto en lo insustancial como lo sustancial, es decir, como la felicidad y también beneficios materiales.
Somos como instrumentos musicales y el cerebro es como el músico que toca las cuerdas.  El son tocado por el músico (el cerebro) corresponde y resuena con vibraciones armónicamente similares fuera de nosotros, a niveles psíquicos, espirituales y materiales.  Atraemos a nosotros lo que producimos en el cerebro.  Y, tenemos la opción de escoger lo que producimos en el cerebro.
Dije, tenemos la opción de escoger, porque es una opción que la mayoría de la población de la Tierra Firme rechaza.  Imagínate estando en un cuarto lleno de cosas maravillosas pero está oscuro y no puedes ver nada.  No escoges nada porque además de que no ves, no sabes lo que hay.  Ese es el estado del hombre normal.  ¿Por qué?  Es su enfoque e intensión.  El hombre normal ve el mundo y eso es lo que él quiere.  Él no sabe que el mundo material y las cosas son no más reflejos de un mundo no visible.  Él hombre está satisfecho con sombras de la realidad pero no sabe porque es como la tierra al lado del camino o como las piedras y entre los espinos.  No ha trabajado para cultivar su suelo para hacerlo más rico y receptivo.
Continuamos con los evangelios: Dijo Jesús, “Así que no se preocupen diciendo, ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’  Porque los paganos buscan con afán todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.  Pero busquen en todo el reino de Dios y su justicia, y se les darán además todas esas cosas…” (Mateo 6:31)
Los budistas dicen que es el deseo que causa todo el sufrimiento en el ser humano y el mundo.  No es totalmente cierto.  ¿Qué deseas?  Eso es lo importante.  Jesús explica indirectamente en la citación de arriba que el deseo por este mundo es el obstáculo entre el ser humano y el reino de Dios o los Cielos, que quiere decir, la consciencia elevada y el alivio de toda preocupación.
¡Hay que desear!  “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta.  Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá la puerta,” (Mateo 7-8)  ¿Qué quieres?  ¿Qué debes querer?  Continuaremos, inshallah


La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com

jueves, 7 de abril de 2016

Una estudiante confundida sobre el Día de Juicio

As salam aleikum querido Sheij
¿Cómo se encuentra? Espero en Allah que todo bien para usted y los suyos.
Lo consulto con una inquietud que tengo de tiempo atrás… Siempre he tenido entendido que el día del juicio todos vamos a ser juzgados Judíos, Cristianos y Musulmanes, y que de todos habrá gente merecedora del paraíso, no he encontrado esta parte en el Corán que sea así de clara, es mas hoy leí una que me enreda mi entendido: Y quien desee otra práctica de Adoración que no sea el Islam, no le será aceptada y en la última vida será de los perdedores. Corán 3:85...también leí Corán 3:19.
Como bien lo he aprendido de usted que la diversidad religiosa es aceptada y hay algo de Allah en todos, ¿cómo podría yo explicar esta parte del Corán si alguien me pregunta?
He estado hablando con un pastor cristiano que acepta y entiende el islam pero a veces me hace preguntas muy técnicas y pues yo no sé todo, yo le digo que el día del Juicio estaremos todos y entraran al paraíso quien así lo decida Allah, no importa la religión pero después me encuentro cosas como esta y ya no puedo respaldar mi idea.
Inshalla como siempre espero su ayuda.
Ya Waduh

Salam alaikum H… –

Coincidentemente (¿?) estoy en el proceso de escribir algo que trata una parte de tu pregunta:

 “Cuando el Profeta (la paz sea con él) empezó a predicar no había musulmanes, él predicó a todo el mundo, personas que hicieron culto a ídolos, ateos, cristianos y judíos.  El Profeta (s.a.w.) y el Corán explicaron la ciencia de cómo funciona  la existencia por el amor del prójimo a todos las personas dispuestas a escuchar.

 “EN VERDAD, para [todos] los hombres y mujeres que se han sometido a Dios, los creyentes y las creyentes, los hombres y mujeres realmente devotos, los hombres y mujeres fieles a su palabra, los hombres y mujeres pacientes en la adversidad, los hombres y mujeres humildes [ante Dios], los hombres y mujeres que dan limosna, los abstinentes y las abstinentes, los hombres y mujeres que guardan su castidad, y los hombres y mujeres que recuerdan mucho a Dios: para [todos] ellos ha preparado Dios perdón de los pecados y una magnífica recompensa. (Sagrado Corán 33:35)

“CIERTAMENTE, los que creen, los que profesan el judaísmo, los cristianos y los sabeos --todos los que creen en Dios y en el Último Día y obran con rectitud-- tendrán su recompensa junto a su Sustentador; y nada tienen que temer ni se lamentarán.” (Sagrado Corán 2:62)

 El Judaísmo, el Cristianismo y el Islam son etiquetadas como las religiones de Abraham.  Abraham (el nombre literalmente significa “Padre de todos”) no era Judío, cristiano ni musulmán, era el gran ejemplo de sumisión a Dios.  También era, según la tradición cabalista, el originador de la Cábala, el predecesor del Sufismo.
El Testamento Antiguo no menciona judíos.  Jesús no mencionó cristianos y el Corán no habla de musulmanes (en algunas traducciones el traductor insertó la palabra en paréntesis pero es interpretación suya).  El Corán habla de creyentes y de “los hombres y mujeres que se han sometido a Dios” ya sean de cualquier “religión”.”
Bueno, tu pregunta es más amplia.  “El día de juicio” - ¿Qué quiere decir?  ¿Qué todos, billones y billones y billones, bueno, un sinfín de almas estamos esperando  un día específico para ser juzgado por lo que hemos hecho unos pocos días que pasamos en la tierra?  Piénsalo, ¿hay algo en el Corán que no tiene sentido?  Si no parece tener sentido es porque no hemos entendido bien.
Recuerda que el tiempo es un elemento de la vida material.  En el mundo de Dios, las dimensiones más allá del mundo material, nuestras vidas, el tiempo como sabemos no existe.  Cualquier mención del tiempo en el Corán o cualquier libro sagrado, no se puede entender literalmente.  Cada momento es el día de juicio.

¿No es Allah el ‘Adl (el Justo), también Ar Rahman y Rahim (el Misericordioso y Compasivo)?  ¿Él nos va a juzgar y castigar por lo que hemos hecho (tontamente) en unos pocos años en la tierra?  Yo no lo creo.  ¿También vamos a esperar millones de años en la tumba (Barzakh) por el día de juicio?  No podemos saber realmente lo que va a pasarnos  después de la muerte pero sabemos que continuaremos vivos, el Profeta y todas las religiones nos dicen eso.
Escribí hace tiempo sobre el paraíso y el infierno:

“… el cielo y el infierno también tienen significados más profundos – representan el equilibrio innato del universo y de todo en el universo.

Nuestros cerebros no son equipados con la habilidad de entender las realidades de las dimensiones más allá de este mundo.  Así que los sagrados escritos y los que entienden el simbolismo inherente en ellos, usan imágenes emocionales para crear un impacto, para que prestemos atención.  Entonces los predicadores “fundamentales” que no pueden ver más allá de lo literal, usan tales imágenes espantosas para asustar a la gente y ganar seguidores.  Hoy en día, aunque ganan algunos, pierden más.  Actualmente la ciencia es el idioma del día y la gente quiere escuchar la lógica.  Paradójicamente el Corán así como la Biblia, es un libro de ciencia, sólo que los significados, aunque muy claros en sus tiempos, ya no coinciden con los cerebros de hoy porque el marco de referencia hoy es tan diferente de tiempos pasados.  ¿Has tratado de leer un libro en español de hace doscientos o trescientos años?  Es casi imposible de entender.  La Verdad no ha cambiado pero nuestros cerebros sí han cambiado.
El cielo y el infierno son partes de nuestro cuerpo.  Por nuestras elecciones en el día cotidiano la estructura molecular del cuerpo se mueve cambiando tanto nuestras mentes y emociones como el desarrollo y apariencia del cuerpo energético con que vamos a continuar nuestra vida en el Más Allá.  Por eso yo he recomendado ciertas formas de ejercicios (mente/cuerpo) y meditación, para lograr consciencia de lo que está pasado en el cuerpo.  El cuerpo es la conexión, el cuerpo es un conductor de energía, estamos aquí en este mundo y en estos cuerpos para conocer a Dios y estos cuerpos contienen muchos secretos.
El cielo y el infierno son como las energías positivas y negativas – es la lucha entre las dos que produce la energía divina y el desarrollo del alma.  El nafs/ego representa el infierno y la mente (la consciencia del corazón) representa el cielo.  Dominado por el nafs y su ego, vivimos en un infierno y el proceso de dominación (lucha contra) al nafs nos lleva al cielo aquí en este mundo y vida.
Este mundo no es más que una parte de algo mucho más grande.  Sólo el cuerpo muere mientras continuaremos en otras partes – un “cielo” o un área de purificación (un “infierno”).  La verdadera naturaleza de los cielos y los infiernos no podemos entenderlo por completo con los cerebros físicos.  Para entender más hay que aprender a leer el Corán con el corazón.”

Vamos a ver las citas del Corán que mencionaste:

“Si alguien desea una religión diferente del islam, no se le aceptará y en la otra vida será de los que pierdan.” Sagrado Corán 3:85)

“Ciertamente, la Religión, para Allah, es el islam. Aquéllos a quienes se dio la Escritura no se opusieron unos a otros, por rebeldía mutua, sino después de haber recibido la Ciencia. Quien no cree en los signos de Allah,... Allah es rápido en ajustar cuentas. (Sagrado Corán 3:19)

Toda la verdad.  Pero ¿qué es el islam?  El Islam es sumisión a Dios y la aceptación de Sus leyes, las verdades de la existencia.  Sólo ha existido una religión desde los principios de los tiempos – Islam.  Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad (la paz sea con ellos), todos predicaron el Islam.  Lo que los traductores tradujeron como “religión” era la palabra árabe “din” que no específicamente significa religión sino manera de ser, forma de vivir, actuar.  Así que lo que dicen los ayats es: La única manera de vivir correctamente es estar en un estado de sumisión y aceptación de las realidades del universo y la existencia.  Si no lo haces, no encajarás con las frecuencias energéticas del universo y la naturaleza, el patrón  que Dios instaló, hará ajustes desagradables.  Pura ciencia. 

Todas las almas están en un proceso de desarrollo y este mundo, la vida terrenal, es sólo una etapa de un viaje largo a través de muchas vidas y mundos.  El juicio e infierno son partes del proceso, no los fines.  Nuestras almas son chispas de la esencia de Dios mismo.  Todos somos parte del mismo proceso, partes de un todo.  A final de cuentas todos tenemos que terminar “musulmanes”, personas sometidas a Dios.  Pero a lo largo del camino todos vemos distinciones ilusorias, etiquetas y separaciones que no existen.  Hasta que quitemos estos espejismos quedaremos en un grado de infierno o limbo entre un estado y otro.  Como sufíes sólo queremos a Dios no ser parte de un grupo u otro.
Paz y amor,
Sheij Mohammad Abdullah

La Tariqa Sufí Ansariyya
mojamadabdula@gmail.com  mohammad.abdullah.18041@facebook.com

sufiansariblog.blogspot.mx     sufiansari.com

jueves, 24 de marzo de 2016

Realidades básicas de la existencia – parte 1
Por Maestro Mohammad Abdullah Ansari

Antes que todo, para entender y funcionar bien, así como desfrutar y tener éxito en la vida, hay que creer y entender que hay una fuerza o energía esencial sobre la que todo lo demás descansa, el primer componente de todo lo que existe y lo que todo lo demás depende, debe su existencia.  Ese elemento básico y primordial llamada Dios en español es la energía consciente del universo.
¿Por qué debo creer en Dios para funcionar y disfrutar de la vida?  Nuestras vidas y el mundo entero están regidos por leyes o sistemas exactamente como en la ciencia – de hecho, todo es ciencia.  Las cosas más sencillas que hacemos en la vida sólo salen bien si conocemos los procedimientos o el proceso correcto para hacerlo.  En la tecnología, los avances que han hecho nuestras vidas más cómodas y agradables deben sus descubrimientos al conocimiento de la ciencia básica que empieza con el conocimiento del átomo, el elemento básico de lo material, y su estructura, los elementos más pequeños que lo componen.  Avances y éxitos en nuestras vidas también dependen del conocimiento de nuestro origen, nuestro propósito y nuestro destino.  Nosotros nos originamos de la esencia de Dios, nos mandó a la vida en este mundo temporal en un cuerpo temporal para aprender más de Él y a las realidades de la existencia, después vamos a morir y continuar una forma de vida en otro lugar.  Si no reconoces esos hechos y buscas el conocimiento necesario para encajar dentro de las realidades, leyes y sistemas del universo una y otra vez chocarás con la estructura de él.  El universo es como una estructura fija con todas sus partes conectadas y sincronizadas – para funcionar bien dentro de esa realidad el ser humano tiene que seguir las reglas, seguir el mapa, por así decirlo.
La verdadera realidad de Dios está más allá del alcance del cerebro humano, sin embargo, es posible entenderlo hasta un punto en que una conexión se hace y Dios te guiará y abrirá ojos interiores y lo que no ves ahora se hace visible.  Pero eso no pasará si tu concepto de la Energía Básica, o sea, Dios, es restringido por pensarlo en términos materiales.  Por hacer eso, pensar pequeño, tu mundo y entendimiento del universo no llegará más lejos de la misma materialidad, un mundo y concepto pequeño y limitado.  Una forma de pensar materialmente y cerrar la vista a las grandes realidades más allá de este mundo visible y hacer efectos dañinos a la salud física y emocional es la creencia común de que Dios te recompensa y castiga por tus acciones como si Él fuera un ser como tú y yo.  Las recompensas y castigos que experimentamos son los resultados de nuestras acciones que no encajan con las leyes universales, Dios puso el sistema en marcha pero nosotros nos castigamos y recompensamos  a nosotros mismos.  Concebir a Dios en forma pequeña como humano con sentimientos y acciones humanas hace un encogimiento en el cerebro y sentidos tal que no se tendrá la capacidad de ver y entender más que superficialmente.  Además, este enfoque material nos hace entrapa en la misma materialidad y una vida de altibajos y emociones extremas, una vida telenovelezca. 
Todo están conectados, la mente, el cuerpo, tu vecino, tu amigo y tu enemigo, el mundo y Dios.  Somos todos parte de un todo.  Cada acción y pensamiento tiene un efecto en alguien más, en el mundo y en nosotros mismos.  De esta forma hacemos nuestros propios destinos.  De igual manera, por conocer cómo funcionan las cosas, como funciona Dios y cómo puedes relacionarte con Él, puedes sincronizar tu vida con Su energía para moverte a través de la vida como si estuvieres flotando en un rio llevado por la corriente mientras todos los demás están nadando contra la corriente perdiendo energía vital con cada movimiento.
Continuamos pronto inshallah.
La tariqa sufí islámica Qadiri-Rifia Ansariyya

mojamadabdula@gmail.com